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Internacionalización sector carnico

INTERNACIONALIZACIÓN

La exportación define el futuro de la industria cárnica española

Hasta la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea en 1986, las ventas exteriores eran inexistentes. Y ahora, en apenas 30 años, el sector cárnico es el primer sector exportador de la industria agroalimentaria española y se ha convertido en una potencia en el mercado mundial de productos cárnicos.

España es ya el cuarto exportador mundial de porcino con una cuota del 8% y solo por detrás de Alemania, Estados Unidos y Dinamarca. Y lo que resulta más favorable para el sector, con crecimiento importantes de las exportaciones a terceros países.

Desde hace años se ha conseguido romper uno de los déficits más importantes y las exportaciones se han configurado como una variable estratégica para el sector, en muchos casos como una apuesta decidida de futuro y crecimiento, y, para otros -en los años de crisis económica generalizada- como fórmula para superar la difícil situación del mercado nacional.

El sector porcino español destaca por el fuerte desarrollo de su producción ganadera y cárnica que ha experimentado en la última década, hasta convertirse en el cuarto mayor productor mundial. En todas las fases de la cadena de valor se ha sabido incorporar tecnología, innovación, talento y know how, lo que se ha traducido también en incrementos cualitativos en productividad y capacidad para competir en los mercados exteriores. Y es que con una producción tan desarrollada, la exportación es tanto una necesidad como una oportunidad de desarrollo y generación de riqueza.

Por el lado del consumo, se observa que el mercado interior ha consolidado desde hace años unos claros perfiles de madurez, y no puede absorber la producción y el potencial desarrollado por todos los eslabones de la cadena de producción de carnes.

En cuanto al sector vacuno, el marco productivo viene marcado por una caída de la demanda interna, lo que ha supuesto una pérdida de rentabilidad para el conjunto del sector y un aprovechamiento no eficiente de los recursos productivos.

España es también un gran productor de este tipo de carne y por ello se hace imprescindible impulsar las negociaciones para la apertura de nuevos mercados en países terceros con potencial interés, muy limitados anteriormente por la crisis de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), que ya está ampliamente superada en nuestro país. Se trata de un sector potente dispuesto a impulsar sus exportaciones en la medida en que se logre abrir nuevos mercados, como ha conseguido hacer el porcino.

La apertura de nuevos mercados se consigue, en primer lugar, promoviendo las relaciones entre los Gobiernos de los distintos países para alcanzar acuerdos sanitarios que sean favorables para la exportación, aportando las necesarias garantías de sanidad animal, trazabilidad y seguridad alimentaria, en algunos casos más exigentes que las requeridas por la normativa europea. Además, impulsar los acuerdos comerciales que la UE negocia con países terceros también contribuye a potenciar el acceso a estos mercados (tómese como ejemplo el Acuerdo UE-Corea del Sur).

También juega un papel importante la participación activa en ferias internacionales, misiones comerciales, promociones en puntos de venta y reuniones de negocio con potenciales importadores, desarrollo de showcookings, asistencia a jornadas, etc.

Sin embargo, son muchos los países terceros que mantienen barreras técnicas, sanitarias o comerciales, por razones proteccionistas de su propio mercado o incluso políticas, en muchos casos, que impiden a las empresas desarrollar estrategias de exportación estables y eficientes. Por ello, se hace necesario movilizar recursos a nivel diplomático y comercial y desarrollar estructuras administrativas eficaces y unificadas para el desarrollo de las exportaciones.

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