La entrada en vigor de la obligación de que las empresas cuenten con un plan de prevención para reducir el desperdicio alimentario centró una jornada informativa organizada por Agrifood, en la que participó ANICE. El encuentro permitió analizar los principales cambios normativos y resolver dudas sobre su aplicación.
A partir del próximo 2 de abril, la Ley 1/2025, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, obligará a las empresas a disponer de un plan específico que detalle cómo aplicarán la jerarquía de prioridades en la gestión de excedentes. Asimismo, la norma fomentará la firma de acuerdos para la donación de alimentos a entidades sociales, organizaciones sin ánimo de lucro y bancos de alimentos, salvo en los casos en que no sea viable y esté debidamente justificado.
En este contexto, Agrifood Comunicación ha celebrado una nueva edición de su ciclo “Agrifood Talks”, bajo el título “Plan B: la opción de FESBAL y los Bancos de Alimentos para reducir el desperdicio alimentario”. El encuentro reunió a representantes institucionales, empresariales y sociales para abordar uno de los principales retos del sistema alimentario en España: la reducción del desperdicio de alimentos.
La jornada fue inaugurada por Ana Díaz, subdirectora general de Calidad y Sostenibilidad Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), y Francisco Greciano, director de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), quienes coincidieron en la necesidad de reforzar la colaboración entre administraciones, empresas y entidades sociales para mejorar el aprovechamiento de los alimentos.
Uno de los momentos clave fue la presentación del proyecto “Plan B”, impulsado por FESBAL para facilitar la recuperación y redistribución de excedentes alimentarios y evitar que productos aptos para el consumo acaben desperdiciándose. Vanessa Espinar, responsable de Fundraising de la organización, explicó que la iniciativa busca impulsar alianzas con empresas e instituciones para canalizar estos excedentes de forma segura y eficiente, ampliando el alcance de la red de Bancos de Alimentos.
El programa incluyó también una mesa redonda moderada por Ricardo Migueláñez, director general de Agrifood Comunicación, en la que participaron Mercedes Cámara, directora adjunta de ANICE; la directora de comuniación de ASEDAS, Nuria Cardoso, y el secretario general de Marcas de Restauración, Javier Herrero.
Durante el debate, los representantes de la industria, la distribución y la restauración coincidieron en que combatir el desperdicio alimentario exige una acción coordinada de toda la cadena, desde la producción hasta el consumo. Asimismo, subrayaron la necesidad de actuar en todas las fases del sistema alimentario, reforzar la colaboración con los Bancos de Alimentos para maximizar el impacto de las donaciones y avanzar tanto en la sensibilización social como en marcos normativos que favorezcan una gestión más eficiente de los excedentes.
Por último, se destacó el papel de iniciativas como “Plan B”, que permiten transformar el excedente alimentario en un recurso social, contribuyendo a reducir el desperdicio y a apoyar a las personas en situación de vulnerabilidad.
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